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Somos especialistas en la protección contra incendios,  

con más de 25 años de experiencia en el sector

Antes de explicar las formas luchar contra los incendios hay que

entender las clases de fuegos que existen.

 

Clase “A”.

Los fuegos clase A son aquellos que se producen en materias combustibles comunes sólidas, como madera, papeles, cartones, textiles, plásticos, etc. Cuando estos materiales se queman, dejan residuos en forma de brasas o cenizas. 
 

Clase “B”

Los fuegos clase B son los que se producen en líquidos combustibles inflamables, como petróleo, gasolina, pinturas, etc. También se incluyen en este grupo el gas licuado de petróleo y algunas grasas utilizadas en la lubricación de máquinas. Estos fuegos, a diferencia de los anteriores, no dejan residuos al quemarse.
 

Clase C

Los fuegos clase C son los que comúnmente identificamos como "fuegos eléctricos". En forma más precisa, son aquellos que se producen en "equipos o instalaciones bajo carga eléctrica", es decir, que se encuentran energizados.

Cuando en un fuego de clase C se desconecta la energía eléctrica, éste pasará a ser A, B ó D, según los materiales involucrados. Sin embargo, con frecuencia es muy difícil tener la absoluta certeza de que realmente se ha "cortado la corriente". En efecto, aunque se haya desactivado un tablero general, es posible que la instalación que arde esté siendo alimentada por otro circuito. Por lo tanto, deberá actuarse como si fuera fuego C mientras no se logre total garantía de que ya no hay electricidad.

 

Clase “D”

Los fuegos clase D son los que se producen en polvos o virutas de aleaciones de metales livianos como aluminio, magnesio, etc.

En función de la zona y materiales que entran en combustión, existen distintas clases de fuego; conocerlas nos ayudará a entender mejor las posibles alternativas de plantear la protección:

 

Clase “A”.

Son aquellos que se producen en materias combustibles comunes sólidas, como madera, papeles, cartones, textiles, plásticos, etc, que al quemarse dejan residuos en forma de brasas o cenizas. 
 

Clase “B”

Son los que se originan en líquidos combustibles inflamables, como petróleo, gasolina, pinturas, etc. También se incluyen en este grupo el gas licuado de petróleo y algunas grasas utilizadas en la lubricación de máquinas. Estos fuegos, a diferencia de los anteriores, no dejan residuos al quemarse.
 

Clase C

Son los que comúnmente identificamos como "fuegos eléctricos". Más concretamente, son aquellos que se producen en "equipos o instalaciones bajo carga eléctrica".
Cuándo ante una situación de fuego de clase C se desconecta la energía eléctrica, éste pasará a ser A, B ó D, según los materiales involucrados. Sin embargo, con frecuencia es muy difícil tener la absoluta certeza de que realmente se ha "cortado la corriente". En efecto, aunque se haya desactivado un cuadro general, es posible que la instalación que arde esté siendo alimentada por otro circuito. Por lo tanto, por precaución deberá actuarse como si fuera fuego C mientras no se tenga la total seguridad de la ausencia de electricidad.

 

Clase “D”

son los que se producen en polvos o virutas de aleaciones de metales livianos como el aluminio, el magnesio, etc.